martes, 7 de octubre de 2014

Y el ébola llegó.., y la alarma sanitaria desató

Ya no hay crisis económica, ahora es sanitaria, se llama ÉBOLA.



Es la palabra más escuchada en todo el país de ayer a hoy. 
Estamos saturados. Pero también angustiosos, expectantes, pudorosos, con miedo de probable contagio del virus.., ésto se triplica si media familia tuya trabaja en sanidad.

La tasa de mortalidad del virus es del 90%, por lo que quiero empezar por aclarar las vías de contagio del virus ébola, siendo éstas secreciones: sangre, orina, heces, semen y saliva; y objetos contaminados
El periodo de incubación oscila entre 2 y 21 días.
La infección se transmite animal-persona y persona-persona, siempre y cuando la persona tenga síntomas: fiebre elevada y repentina que se prolonga, diarrea, vómitos, dolor de estómago, dolor de cabeza, molestias en articulaciones
Cualquiera diría que se trata de una gripe. Pero dada la situación sanitaria en la capital, andarse con ojo.



No se puede improvisar desmantelando toda una planta de hospital para convertirla en aislamiento de una persona infectada de ébola que va a venir a España para morir a los pocos días. Era bien conocida la poca probabilidad de salvarse. Pero aún así, el error se volvió a repetir con otro infectado más. 


Si España y su sanidad no está preparada para este tipo de infecciones, lo más sensato y velando siempre por la salud de la inmensa mayoría, habría sido tratar al español infectado en el foco de origen, el país donde se encontraba. No hace falta ser ministra de sanidad para valorar ésto.
De hecho, hay razones de peso para no transportar el virus como si de un camión se tratara: no hay cura ni tratamiento para el virus, y en España ningún hospital tiene el suficiente nivel de seguridad para estas infecciones (lo había, pero los recortes descendieron el nivel de seguridad del Hospital Carlos III).
A la mujer infectada con ébola en España se le está tratando con un medicamento probado en ratones para combatir el ébola: Favipiravir (aún experimental). También con sangre de supervivientes al ébola.
El otro medicamento experimental está agotado en todo el mundo: Zmapp.



Gracias a mi trabajo, diariamente tengo contacto con todas las categorías sanitarias, desde auxiliares de enfermería y clínica hasta médicos y especialistas. Esta mañana concretamente escuchaba con mucha atención a un médico (para mí un muy buen médico, y buena persona también, todo hay que decirlo) afirmar que, cuando se toman decisiones de este tipo (repatriación de infectado por virus letal sin cura por el momento) por política, las consecuencias pueden ser desastrosas. Para muestra, un botón.
Probablemente este hombre sea votante del partido que nos gobierna, o no, pero hoy hay que mantener la cabeza fría y luchar por un derecho que nos pertenece por decreto a los profesionales de la salud, el derecho a ejercer nuestra profesión con una SALUD PÚBLICA que vele por los profesionales que velamos por tantas vidas en nuestro día a día.

Piensen en conjunto, por favor, piensen más allá de la política corruptora que les rodea, piensen en los ciudadanos y piensen en el estupendo desglose sanitario que tiene este país, siempre dispuesto a ayudar en catástrofes, a buscar soluciones y a realizar su trabajo diario empatizando, colaborando y velando con los más débiles. 

Es momento de dar la alarma nacional y ponerse las pilas en cuanto a protocolos y medidas sanatorias en los casos infectados. Es el momento de CUIDAR A LOS QUE CUIDAN. Es momento de que, de una santa vez, los protocolos se cumplan, se actualicen y se respeten en todo momento.
Las responsabilidades políticas también habrá que buscarlas, por supuesto, pero cada cosa a su tiempo.



Un sistema de salud cimentado en la empatía, el buen hacer y la profesionalidad no puede funcionar si la "élite sanitaria" no trabaja en conjunto con los profesionales del mismo.