domingo, 2 de junio de 2013
Bienvenidos
Ante la duda de cómo comenzar este blog, me veo obligada a hablar de cómo elegí la profesión a la cual me gustaría dedicar todos los días de mi vida.
Puede que por "rebote" o porque el propio destino así lo quiso, me vi inmersa en este apasionante mundo de la enfermería, del cual no sabía apenas nada, pero que poco a poco me ha ido ganando como profesional, pero también y en mayor medida como persona.
Ya desde una edad temprana me apasionaban esas capsulitas bicolor que los mayores de la casa tomaban de vez en cuando. Si no recuerdo mal del todo, a los seis años ya me llamaba la atención ver cómo la enfermera de la localidad inyectaba líquidos transparentes en las nalgas de la gente con una especie de lapiceros puntiagudos que no te daban muy buena impresión. Imaginaos mi asombro. Llegué a pensar que era porque se portaban mal. Cuando me tocaba a mí ser partícipe de esas técnicas, mi sentimiento de culpa era mayor que toda mi persona. ¡Bendita inocencia!
Una vez inmersa en la carrera universitaria, poco a poco fui cogiéndole el truco a todo lo que concernía esta profesión, desde la sociabilidad y amabilidad que exige, hasta que me tocó utilizar a mí misma esos lapiceros puntiagudos que tan poco me gustaban unos cuantos años antes.
En primero de carrera, esta frase que más abajo detallo creo que a más de uno de los que allí estábamos, nos llegó muy dentro:
"Lo primero que recuerdo, y también lo último, es que quería trabajar como enfermera o, al menos, quería trabajar en la enseñanza."
Florence Nightingale no pudo definir mejor lo que es para mí enfermería. Más allá de pinchazos, turnos interminables y batas blancas de hospital, la finalidad última de mi profesión (y la mía propia), es poder enseñar. Enseñar en toda su amplitud. Enseñar a quien no sabe, enseñar al enfermo y también al sano, enseñar a fin de cuentas.
Más allá del fin clínico y sanitario de la profesión, siempre queda un resquicio que, como profesionales sanitarios pero también como personas, debemos llenar con amabilidad, cariño, simpatía y, por encima de todo, empatía.
Bienvenidos a este espacio de reflexión y andanzas, espero que me acompañéis en este largo camino.
Au revoir!
Irene
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Las cosas por las que se siente verdadera pasión, son las que te llevarán lejos. Sigue tu camino, hazlo siempre disfrutando y te darás cuenta de que el futuro lo tienes en tus manos. Hace unos días leí: "Find what you love and let it kill you" de Bukowski. Creo que es una gran verdad. Tú ya has encontrado lo que amas, lo demás llegará solo.
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